Sé que siempre que uno opina sobre algún tema relacionado con el mundo gay tiene el peligro de que sus palabras se malinterpreten y algún iluminado que se la pilla con papel de fumar le califique como homófobo. Sin embargo, como yo sé que en absoluto lo soy, pues me permito desarrollar un crítica sobre cómo algunos realities - o como prefieren sus cadenas, programas de talentos - están tratando a algunos/as de ellos.Si partimos del concepto que son programas que buscan talentos artísticos - ya sean cantantes, bailarines, etc. - es totalmente normal que dentro del conjunto de los participantes los haya de toda condición sexual. Es una realidad social que, desde que en el mundo el sexo va dejando de ser poco a poco un tema tabú, cualquier tipo de inclinación sexual es aceptada (en mayor o menor medida) y ya no es necesaria que sus practicantes lo escondan por miedo a ser marcados como diferentes o raros. Bien es cierto que todavía hay una gran parte de la sociedad (a los que no quiero calificar como analfabetos sociales o estrechos de miras) que no ve bien la diferencia y aún se atreve a diagnosticar a los gays como enfermos.
Bueno, pero volvamos a estos programas que se nutren de resúmenes diarios y de galas semanales (citando al gran Monegal, la ratomaquia). Así estos formatos televisivos, según mi parecer, están siguiendo una senda peligrosa asfaltada con el morbo de las marujas/os que los siguen: el morbo de las relaciones entre personas del mismo sexo. Por lo visto, los directivos - que de tontos no tienen un pelo - han encontrado en estas relaciones la evolución natural del morbo generado en su día por el enredoning. Con esto no quiero decir que este tipo de actitudes tengan que ser censuradas, pero de aquí a explotarlas hay más de un paso. Si son concursos que se basan en juzgar el talento de los concursantes, toda la palafernalia de las relaciones personales sobra - para eso ya están los culebrones -, pero cada vez más se puede ver como, no ignorando las ayuntamientos carnales heterosexuales, los encuentros entre personas del mismo sexo están tomando mucho protagonismo. Entonces yo me planteo una duda: ¿participan porque de verdad poseen talento o porque el juego que dan genera más audiencia?. Si fuera lo segundo sería muy triste, puesto que estarían reduciendo a un grupo social, como otro cualquiera, a un mero objeto para generar audiencia y dinero, haciendo un flaco favor a la lucha por la integración social plena de este sector.
De todas formar, también hay que poner en un lado de la balanza que a estos participantes nadie les pone una pistola en la cabeza para que actuen así, por lo que también se podría decir que están jugando sus cartas para ganar. Pero claro, esto sería tan ético como que una chica se sirviese de sus encantos naturales para conseguir sus fines. Es lo que tiene la libertad, que hay que saber usarla correctamente en cada momento y aceptar las consecuencias de tus acciones.
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