25 de abril de 2008

Ya es veranso en el English Cut.

El verano no comienza con el solsticio de idem el 21 de junio, no, ni tampoco tiene su pistoletazo de salida con las campañas de cierta gran empresa de tajo británico, ni mucho menos. El inicio de la época estival la marco yo, ahí es nada.


La primera de las señales que he lanzado a los oráculos ha sido el abrir la ventana por las noches para dormir. Ahora que nadie diga que cuando llega el calor bochornoso por la noche no se abre las ventanas para facilitar el trabajo a Morfeo. Bueno, excepto si la ventana es de un primer piso y vives en lugares tan peligrosos como el Bronx o la calle del pecado de Sitges si eres heterosexual (uuuuh, chiste homófobo).


La segunda anunciación- como si de un mesías se tratase - es sacar del armario los pantalones cortos y usarlos en vida habitual, incluído ir a trabajar con ellos. Lo que el primer día es motivo de chanza por el resto de compañeros, se transforma poco después en imitación, ya que todos sabemos que los microclimas de las oficinas están dominados por una malvada raza cuya superviviencia depende de que la temperatura de los termómetros esté al borde los 30 grados.


Así que ya sabéis, dejáos ya de los jerseys de cuello alto - y algunas de las bragas de lo mismo (uuuh, chiste misógeno) - y dejar que el fresquito os invada, os aseguro que mejora el humor y dan ganas de ir a la playita con los colegas.

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