26 de marzo de 2009

Penélope, tristes a fuerza de esperar, sus ojos, parecen brillar.

Sencillo juego de asociación: adivinar qué foto de Penélope Cruz es el modelo para la "nueva" peli de Almodóvar, Los abrazos rotos.


La respuesta es más que obvia.

21 de marzo de 2009

¡Anda, si yo tenía un blog!

La verdad es que ando un poco liado, me falta tiempo y como dormir me gusta, pues el blog se resiente. Pero lo que cuenta es que ya estoy otra vez por aquí... y bastante mosca con según que cosas, pero hoy no toca.

Cambiando de tercio, la tele está imposible. En estos últimos tiempos no paran de salir por el aparato dos cosas que la verdad ya empiezan a cansar. Una es el anuncio ese de seguros en que sale el increible actorazo en que se nos ha descubierto Iker Casillas. Después de la actuación de hombre agredido que se pudo ver en San Mamés, el cancerbero ha decidido probar suerte en los musicales. Y ala, ya lo tenemos cantando eso de "me siento seguro". Sin embargo, el responsable de este blog ha encontrado una nueva versión del anuncio, digamos, algo más internacional.


Y yo que creía que naide podía salir por los medios más que Obama, ¡qué errado estaba!. Penélope Cruz ha logrado superarlo. Incluso antes de que ganara el Oscar salía en todos los programas, menudo empacho. Y después, pues más si cabe, debía estar cansada la pobre porque le ha pedido ayuda a su amiguete Almodóvar. Aún debo estar infectado por el virus "podemos", ya que cada vez la entregan la estatuilla, veo cosas raras, raras...

9 de marzo de 2009

Zombie Island.

Un mes después del desastre global: las naciones más desarrolladas del mundo han sucumbido a las masas de zombis. En Nueva York, los muertos han tomado las calles, empujados por un hambre insaciable de cualquier ente vivo. Desde la otra parte del planeta, un pequeño grupo de colegialas soldado armadas hasta los dientes, guiadas por un ex inspector de armamento de la ONU, se dirigen a la ciudad en busca de un medicamento que necesitan desesperadamente. Creen estar preparadas para todo.
Pronto descubrirán que hay algo peor que los muertos.


Este es el gancho que aparece en la contraportada de Zombie Island, de David Wellington. A primera vista y si no supiéramos que se trata de una novela, más de uno y de dos podría pensar que o bien se trata de un film de Uwe Boll o de una película porno de serie B: un mundo apocalíptico, zombis y un desvalido a la vez que armado grupo de colegialas solas con un hombre. Pues no, estamos ante - según mi opinión personal - la peor novela de muertos vivientes de la historia.

¡¡ Danger de spoilers !!

Lo que nos encontramos es a un inspector de la ONU que trabaja en África y se lleva consigo a su hija adolescente (claro, la niña prefiere ir con su padre al continente negro en vez de ser la jefa de las animadoras del insti), lo que hace que tengan la suerte de no estar en plena civilización y "escapar" a la pandemia zombie. Sin embargo, caen prisioneros de una especie de amazonas que han creado una mini-sociedad matriarcal. Pero cambiemos amazonas por niñas musulmanas (sí, las colegialas que se decía antes). Esta sociedad está liderada por una señora, muy venerada por las niñas ya que las ha salvado y organizado, ergo, matarían por ella. Y ahí entra nuestro prota, ya que la jefa del tinglado tiene SIDA y necesita medicamentos para no morirse. Agotados todos los recursos medicinales en kilómetros, piden amablemente al inspector que les lleve en barco a Nueva York, con la esperanza de encontrar allí los medicamentos que urgen, más concretamente en el edifico de las Naciones Unidas (nota del autor: cambiar pedir amablemente por meter a la hija en una celda y amenazar con rebanarle el pescuezo si no cumple).


Pues ala, ya tenemos a la niñas y al tipejo de la ONU en la bahía de New York, viendo un panorama desolador y a cientos de zombis intentando abordar el barco. Pero claro, iendo en barquito podían llegar lo bastante lejos, así que el autor decide colocar en medio del río unos obstaculos en forma de piras de cadáveres a lo 300 que hacen imposible continuar: pie a tierra.

Por otro lado, tenemos a un doctor en su casa, que se despierta en la bañera. Pero en vez de faltarle un riñón, tener un móbil a mano y ver en el espejo del cuarto de baño escrito con pintalabios "llama a emergencias, te falta un riñón", lo que encontramos es la teoría médica más descabellada en la historia zombie: el amigo se llevó a casa una máquina de diálisis, se infectó, se cambia la sangre y, ¡zas!, es un zombie pero con conciencia.

Como no, ambos protagonistas se encuentran y nace así una relación amistad-enemistad bonita. Mas, el doctor por mucha conciencia que tenga no deja de ser un zombie y la carne poco hecha le va cantidubi. Es aquí donde al señor Welligton se le va la cabeza del todo: lo que los zombies buscan cuando comen es la energía vital de los seres vivos, una especie de auréa que tienen, desde personas, moscas y ¡¡plantas!!, ¡¡ muertos viviente que comen árboles!!.

Pero el despropósito no acaba aquí. Resulta que nuestro doctor, al ser un zombie especial, a pesar de que le peguen un tiro entre ceja y ceja, se puede regenerar porque es capaz de chupar esa energía de otros muertos. Y eso no es todo amigos, también poseé poderes psíquicos que le permite controlar a otros zombies. La lista de majaderías no acaba aquí, ya que aparecen momias, pájaros zombies, unos supervivientes que tienen montado un bunker en el metro... Pero lo que llama verdaremente la atención es, aún hablando de la urbe más importante de la civilización, habitada por millones de almas, los personajes se pueden pasear por pleno Manhattan sin econtrarse con un zombi.


Yo no la puedo recomendar, pero bueno, si álguien no tienen nada mejor que hacer:
Zombie Island.
David Wellington
.
Editorial Timun Mas.

6 de marzo de 2009

E.T., el alien tonto del pueblo.


Hace un tiempo volví a ver una de esas películas, que junto a los Goonies, pudiera o pudiese encabezar una clasificación sobre films que de renacuajos nos parecían chupiguays, pero que no llevan bien el paso de los años. Es E.T. el Extraterrestre. Sin embargo, no haré un análisis cinematográfico serio y concienzudo, no hijo no, me voy a centrar en el personje protagonista de la cinta: E.T..

He de confesar que, aunque soy un seguidor del género de ciencia-ficción, esta pelicula de Spielberg nunca me ha gustado, la consideraba y considero no apta para diabéticos por su alto contenido en azucar. Pero, pasado el tiempo, creo que he llegado a comprender la subtrama del film, qué hay detrás de la supuesta historia de amistad entre E.T. y Elliot.


Primero elaboremos unos datos históricos necesarios para entender la paranoia. Hay que remontarse al inicio de la saga del amigo de Steven Spielberg, Star Wars de George Lucas. (tranquilos, todo tiene sentido, ya veréis la relación). En el incio de la primera (o cuarta) película se dice aquello de "hace muchos años en una galaxia muy lejana". Bueno, ya tenemos una cita temporal. Alguno dirá "¿sí, y qué?", pues que una de las civilizaciones de ese universo son los miembros de la raza de E.T., tal y como pudimos ver en el cuarto (o primero) capítulo de la Guerra de las Galaxias. Si nos damos cuenta, estos bichos son malos, ya que dan apoyo a las insidiosas pretensiones del senador Palpatine, a la postre el malo maloso de toda la saga. Así que no nos vendan la milonga que son una especie de exploradores amistosos, en realidad son unos aliens con pretensiones colonizadoras a lo Guerreros del Espacio de Dragon Ball.


Y ahora es cuando vendría la pelícual E.T. el Extraterrestre. El film nos muestra como llega a la Tierra una misión de reconocimiento que no es más que una avanzadilla militar con el cometido de inspeccionar el terreno para la invasión de nuestro planeta. De entre los bichos que llegan está E.T., el más lelo de todos, ya que en vez de centrarse en su cometido militar, se despista con las flores de colores. De repente, son sorprendidos por una panda de cazadores de liebres,y se da el toque de retirada - el film no lo muestra, pero inmediatamente después, el jefe de inteligencia de los extraterrestres es condenado a muerte porque los informes que pasó eran de la era neardental. Todos consiguen huir en la nave, ¿todos?, no, E.T. se despista (claro, es lelo) y no lo logra. Sin embargo consigue llegar a un núcleo habitado y la vuelve a pifiar: en vez de camuflarse e intentar comunicar de alguna manera con los suyos, ¡lo descubre un niño!.


Luego siguen los episodios en que E.T. decide beber cerveza (claro, si algún día hacemos un viaje intergaláctico, lo primero que haremos será comer y beber lo primero que pillemos en otro planeta, sin saber si nos resultará venenoso o no), travestirse y hacer una especie de simbiosis con el niño Elliot. Sin duda, en este último caso, la elección de Elliot era lo más adecuado, un niño, que nunca se hacen daño ni enferman.


Al final, debido a las presiones de organizaciones en pro de la igualdad de los discapacitados, los aliens se ven obligados a volver a por el lelo. Sin embargo, algún día volverán a invadirnos, menos mal que Will Smith pillará su caza y les dará pal'pelo.


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