6 de marzo de 2009

E.T., el alien tonto del pueblo.


Hace un tiempo volví a ver una de esas películas, que junto a los Goonies, pudiera o pudiese encabezar una clasificación sobre films que de renacuajos nos parecían chupiguays, pero que no llevan bien el paso de los años. Es E.T. el Extraterrestre. Sin embargo, no haré un análisis cinematográfico serio y concienzudo, no hijo no, me voy a centrar en el personje protagonista de la cinta: E.T..

He de confesar que, aunque soy un seguidor del género de ciencia-ficción, esta pelicula de Spielberg nunca me ha gustado, la consideraba y considero no apta para diabéticos por su alto contenido en azucar. Pero, pasado el tiempo, creo que he llegado a comprender la subtrama del film, qué hay detrás de la supuesta historia de amistad entre E.T. y Elliot.


Primero elaboremos unos datos históricos necesarios para entender la paranoia. Hay que remontarse al inicio de la saga del amigo de Steven Spielberg, Star Wars de George Lucas. (tranquilos, todo tiene sentido, ya veréis la relación). En el incio de la primera (o cuarta) película se dice aquello de "hace muchos años en una galaxia muy lejana". Bueno, ya tenemos una cita temporal. Alguno dirá "¿sí, y qué?", pues que una de las civilizaciones de ese universo son los miembros de la raza de E.T., tal y como pudimos ver en el cuarto (o primero) capítulo de la Guerra de las Galaxias. Si nos damos cuenta, estos bichos son malos, ya que dan apoyo a las insidiosas pretensiones del senador Palpatine, a la postre el malo maloso de toda la saga. Así que no nos vendan la milonga que son una especie de exploradores amistosos, en realidad son unos aliens con pretensiones colonizadoras a lo Guerreros del Espacio de Dragon Ball.


Y ahora es cuando vendría la pelícual E.T. el Extraterrestre. El film nos muestra como llega a la Tierra una misión de reconocimiento que no es más que una avanzadilla militar con el cometido de inspeccionar el terreno para la invasión de nuestro planeta. De entre los bichos que llegan está E.T., el más lelo de todos, ya que en vez de centrarse en su cometido militar, se despista con las flores de colores. De repente, son sorprendidos por una panda de cazadores de liebres,y se da el toque de retirada - el film no lo muestra, pero inmediatamente después, el jefe de inteligencia de los extraterrestres es condenado a muerte porque los informes que pasó eran de la era neardental. Todos consiguen huir en la nave, ¿todos?, no, E.T. se despista (claro, es lelo) y no lo logra. Sin embargo consigue llegar a un núcleo habitado y la vuelve a pifiar: en vez de camuflarse e intentar comunicar de alguna manera con los suyos, ¡lo descubre un niño!.


Luego siguen los episodios en que E.T. decide beber cerveza (claro, si algún día hacemos un viaje intergaláctico, lo primero que haremos será comer y beber lo primero que pillemos en otro planeta, sin saber si nos resultará venenoso o no), travestirse y hacer una especie de simbiosis con el niño Elliot. Sin duda, en este último caso, la elección de Elliot era lo más adecuado, un niño, que nunca se hacen daño ni enferman.


Al final, debido a las presiones de organizaciones en pro de la igualdad de los discapacitados, los aliens se ven obligados a volver a por el lelo. Sin embargo, algún día volverán a invadirnos, menos mal que Will Smith pillará su caza y les dará pal'pelo.


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