En el fondo todos sabemos que aquello que nos dicen nuestras madres de
"mi niño es el más guapo del mundo" es una enorme trola sólo comparable con aquello de que en Irak había armas de destrucción masiva. Pero bueno, uno es como es y a quien no le guste mirar pues que no lo haga. Somos conscientes del canon de belleza que toda mujer heterosexual tiene y entendemos que al lado de tipos como Brad Pitt, Eduardo Noriega, Tom Cruise o Iker Casillas en una noche de discoteca no tendríamos nada que hacer.
Pero a la lista de rivales imposibles de robar una chica en plena fiesta, tenemos que sumar una serie de extraños seres que no sabemos bien por qué tampoco rascaríamos nada en una lid por una damisela. Son seres humanos que se han colado en nuestras vidas a través de las portadas ya fuesen de la
SuperPop o del Cuore, que sin ser ningún adonis, por su fama consiguen llevarse a churris de campeonato. Y digo bien, por su fama, porque a sus acolitas no les mueve la avaricia del vil metal, no, los encuentran atractivos de por sí. Aunque todos sabemos que si no los conociera ni el Tato, no se comían una rosca.

Uno de ellos es el cantante (¿¡!?) antes conocido como Alejandro Magno: Alejandro Sanz. Vamos a ver, ¿alguna le haría caso a este tipo bajito, con tendencia a tener unos kilitos de más y falso acento andaluz, si no hubiese protagonizado portadas y portadas de revistas de adolescentes?. Ante todo sinceridad, dudo que muchas no hubiesen cortado de tajo cualquier intentona de ligoteo de alguien así. Es que ni canta bien, es todo un producto de marketing.
De todas maneras, mejor no explayarme más, porque aún recuerdo com miedo la mañana de hace años en que me tope con un grupo de fans del interfecto, todas vistiendo una camiseta blanca con la cara del susodicho, marchando cual desfile militar soviético en plena guerra fría. Aquel día comprendí el significado del aunténtico terror.

No sé el motivo psicológico, pero a la tías el rollo latino les tira una barbaridad, al igual llega un día que dicha perversión se traslada a la raza asiática. Y uno de los tíos que más tirón tiene es Benicio del Toro, dicen que es atractivo...
¿Os imaginais al Benicio entrando en la disco a la tipa más buenorra y llevándosela al reservado?. No, claro. Algunas dicen que es por la mirada, debe ser, pero claro con las ojeras que me calza el amigo no se atisba globo ocular alguno. Y encima tiene la cara como con bultos, no sé, rara. Vamos, que lo que parece es ese tio que se queda al fondo de la barra churrando sin parar mientras que le mira el culo a las féminas del lugar.
Por ciero, eso de la mirada también es en lo que nos fijamos los hombres de una mujer, sí, sí, la mirada.

Otro estereotipo de especimen perfecto para las hembras con el fin del ayuntamiento carnal es el exótico, o lo que es lo mismo, de color, de color negro para ser más precisos. Antes de seguir, que conste que no tengo nada en contra de la raza negra, no ses que me tachen de racista (y encima de misógeno por el tonito del post).
Las pintacas que me lleva el Leny Kravitz son de ser un tipo
cool, de esos que chasquean los dedos y su nivel de
"soy guay" se dispara por las nubes. No es de extrañar que con semejante patraña se lleve a las mujeres como quien no quiere la cosa. Pero, analizando con ojo clínico el
look del artista, a mí me da la sensación de suciedad, de días sin ducharse y sin cambiarse de ropa interior. Igualito que si acabara de salir de un invernadero de El Ejido y tirase para el bar del pueblo, a ver si alguna niña pija no le hacía ascos a su exotismo.

Miguel Bosé es el máximo exponente de la fidelización de sus seguidoras, ya que mantiene las mismas desde que se dio a conocer hasta hoy en día. Además, ha ido sumando algunas, que aún siendo relativamente jóvenes, tienen un concepto idealizado de la décado de los 80.
Para muchas es el exponente del madurito interesante, para los que tenemos sentido común nos recuerda al madurito que va de discoteca en discoteca en la sesiones de tarde. Aunque se maquea a lo metrosexual, este especimen no puede hacer nada ante los metrosexuales más jóvenes, terminando la noche, tras haberse tomado sinfin de gin-tónics, contratando los servicios de una meretriz. Pese a todo, el Bosé tiene loquitas a unas cuantas y loquitos a otros tantos, pero de no ser una vieja gloria, sabemos que saldría con el rabo entre las patas, ya que a la pregunta de
"¿estudias o trabajas?" más de una le diría
"¿y tú jubilado, no?".
La galería de esta especie de hombre es más extensa, pero la entrada ya cumple con la longitud reglamentaria.