Retomo, después del parón invernal por solidaridad con el Bayern de Munich (chiste para futboleros), la tradición de los premios semanales de este humilde blog. Para empezar el año casi se consigue un pleno y hay premiados en todas las categorías, pero seguimos con la sequía en ¡¡Genial!!; ha habido presiones desde la CIA, el FBI y en menor medida de la NBA para darle el máximo galardon al nuevo presidente de los EEUU Obama, mas me niego en previsión del empacho de él que vamos a sufrir.
Sin más dilación, el fallo del jurado:
Sin más dilación, el fallo del jurado:
CAFRE OF THE WEEK. LOS CRÍTICOS A LAS FOTOS DE SORAYA SAEZ.

Tanto que vamos de país moderno, que hemos dejado atrás los tabús del pasado, que la mujer por fin se ha liberado, etc., pero a la mínima saltamos todos cuando alguien se decide ha hacer algo un poco atrevido. Porque eso es la sesión de fotos que para el diario El Mundo ha hecho Soraya Saez de Santamaría - portavoz del Partido Popular.
A mí me parece muy bien que esta señora haya decidido que quería salir en unas fotos públicas muy guapa, o lo que sea que quisiera hacer. Es su cuerpo y puede hacer con él lo que quiera y si hay quien se lo proponga, pues adelante. De la misma manera que espero que no nos sorprenda con unas declaraciones en que diga que no se esparaba tanto revuelo, creo que es más inteligente que eso. Ahora, no apruebo el uso partidista que Pedro J. hace de las fotos, que aunque la portavoz popular decide que El Mundo sea el medio apropiado para tal exclusiva, ya que el interfecto - acólito de las línia más dura del PP - parece que tiene en sus manos un arma que a ojos de los conservadores hace perder puntos a la protagonista.
Pero lo que no puedo sufrir son las voces que critican la actitud de Dña. Soraya, vengan de donde vengan, ya que tampoco se salvan algunos progres que primero alabaron la portada del Vogue de las ministras de ZP y ahora argumentan que la popular denigra a la mujer con una imagen barriobajera. Pues nada, a todos y a todas, que vayan encargando unos burkas, que parece que no denigran a la mujer, a la par que son muy favorecedores.ERES UN CHAMPION.
CHELSEY SULLENBERGER III
CHELSEY SULLENBERGER III
¿Quién es este señor con nombre de partido de primera ronda de la copa inglesa?. A estas alturas muy desenchufado del mundo se ha tenido que estar para no saberlo, pero resumiendo, es el piloto que amerizó un avión de pasajeros en el río Hudson ¡¡sin que hubiera ni siquiera un sólo herido!!.Vamos a poner la proeza de este héroe donde se merece, porque según los expertos ha realizado con un rotundo éxito una de las maniobras más difíciles de la aviación (que tampoco me voy a detener a explicar porque no entiendo cómo lo ha hecho). De momento creo que se merece algún que otro homenaje, como las llaves de la ciudad de Nueva York o alguna medallita y, como no, una digna jubilación, que por las pintas muy lejos no debe estar.
Eso sí, ya he podido leer al listo de turno que dice que como ha pasado en Estados Unidos pues como que lo flipamos, y que si hubiese pasado (por decir) en la India nadie se hubiese hecho eco. Por favor, que el piloto ha salvado más de 150 vidas en unas condiciones en que lo tenía todo en contra, vamos a quedarnos con este concepto.

CACA DE LUX. LOS JUECES ESPAÑOLES.

Cuando los encargados de juzgar la actuación de algún profesional son los mismos compañeros del susodicho, mal vamos. Es lo que se entiende como actitud gremial. La mayoría de este tipo de casos que salen a la luz pública son de médicos que por una mala praxis profesional han ocasionado un perjuicio a sus pacientes, pero a los que curiosamente no les pasa nada porque rápidamente aparece otro galeno que argumenta en favor de las gestiones de su colega: o lo que popularmente se conoce como el muerto al hoyo y el vivo al boyo.
Pero salgamos de los hospitales para dirigirnos a los juzgados, donde nos espera otro colectivo que mantiene miy vivo el espíritu gremial: los jueces. Los jueces son unos señores y unas señoras que han estudiado no mucho, muchísimo para conseguir su plaza y así poder impartir justicia, o si se prefiere se puede cambiar la última parte de la anterior frase por "ganar unos buenos dineritos". ¡Ojo!, que en el fondo es lo que todos queremos, un sueldo, pero como diría tio Ben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Resposabilidad que el juez Rafael Tirado Márquez parece haber omitido en algún momento de la instrucción del pederasta Santiago del Valle García. Dicha omisión nos lleva al triste desenlace del por todos conocidos caso Mari Luz.
El magistrado Tirado Márquez en su descargo no se le ocurrió mejor idea que lanzar mierda sobre una funcionaria, dentro de cuyas funciones - según declaraciones de compañeros - no entraba la del control que su señoría quería atribuirle. Pero, oh milagro, dicha defensa surtió efecto y ahora tenemos a una funcionaria (recordemos que también son personas que estudian mucho para conseguir una plaza en la administración pública y consiguiente retribución) condenada a una porrada de años de suspensión de empleo y sueldo.
¿Pero, y el juez, qué pasa con el juez?. Sencillo. Un tribunal, curiosamente formado por compañeros jueces - ¡oh sorpresa! - le ha "condenado" a una multa de 1.500 €. Desconozco a qué porcentaje del sueldo de un magistrdo corresponde esta cantidad, pero me huelo que no mucho. Así que resumiendo: la dejación en sus funciones del juez Rafael Tirado Márquez, que conllevó a la muerte de la pobre Mari Luz, está tasada en 1.500 €. No le busquéis tres pies al gato, es así. No vale de nada el clamor popular, ni la idignación de nuestros gobernantes, ni siquiera la vergüenza torera, cuando algunos tienen que protegerse las espaldas no hay dejación de funciones, son bastante rápidos.
Y antes de la despedida, una píldora de cultura para todos aquellos que no se quieran acostar sin saber una cosa más. La definición de prevaricación de la RAE: delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.
Pero salgamos de los hospitales para dirigirnos a los juzgados, donde nos espera otro colectivo que mantiene miy vivo el espíritu gremial: los jueces. Los jueces son unos señores y unas señoras que han estudiado no mucho, muchísimo para conseguir su plaza y así poder impartir justicia, o si se prefiere se puede cambiar la última parte de la anterior frase por "ganar unos buenos dineritos". ¡Ojo!, que en el fondo es lo que todos queremos, un sueldo, pero como diría tio Ben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Resposabilidad que el juez Rafael Tirado Márquez parece haber omitido en algún momento de la instrucción del pederasta Santiago del Valle García. Dicha omisión nos lleva al triste desenlace del por todos conocidos caso Mari Luz.
El magistrado Tirado Márquez en su descargo no se le ocurrió mejor idea que lanzar mierda sobre una funcionaria, dentro de cuyas funciones - según declaraciones de compañeros - no entraba la del control que su señoría quería atribuirle. Pero, oh milagro, dicha defensa surtió efecto y ahora tenemos a una funcionaria (recordemos que también son personas que estudian mucho para conseguir una plaza en la administración pública y consiguiente retribución) condenada a una porrada de años de suspensión de empleo y sueldo.
¿Pero, y el juez, qué pasa con el juez?. Sencillo. Un tribunal, curiosamente formado por compañeros jueces - ¡oh sorpresa! - le ha "condenado" a una multa de 1.500 €. Desconozco a qué porcentaje del sueldo de un magistrdo corresponde esta cantidad, pero me huelo que no mucho. Así que resumiendo: la dejación en sus funciones del juez Rafael Tirado Márquez, que conllevó a la muerte de la pobre Mari Luz, está tasada en 1.500 €. No le busquéis tres pies al gato, es así. No vale de nada el clamor popular, ni la idignación de nuestros gobernantes, ni siquiera la vergüenza torera, cuando algunos tienen que protegerse las espaldas no hay dejación de funciones, son bastante rápidos.
Y antes de la despedida, una píldora de cultura para todos aquellos que no se quieran acostar sin saber una cosa más. La definición de prevaricación de la RAE: delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.
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