14 de octubre de 2008

El Che observa las Anamorphosis de los Reflejos en pleno Prime Time.

MIRRORS
Vamos con las primeras críticas cinematográficas de la temporada, así que vamos por faena. ¿Qué tal Mirrors (Reflejos)?, pues se deja ver, desde luego no es el peor remake de un film de terror asiático, pero tampoco es una obra maestra del género. Eso sí, por lo menos en mí consiguió el efecto de tensión (y algo de miedito), sin embargo, creo que le sobran el par de escenas "gore", porque tanta casquería no aporta algo relevante, lo que vienen a mostrar se podía haber hecho de manera menos explícita.
¿De qué va?. Nos encontramos con el prota, rebotado del cuerpo de policia de Nueva York que acepta un curro de segurata en un centro comercial abandonado como primer paso para recuperar a su familia. Pero los espejos esconden algo más que un simple reflejo y él tiene que saber qué paso antes que el mal acabe con los suyos.Los actores hacen bien su papel, pero en algunos momentos de la peli no se puede evitar pensar que en cualquier momento el presidente de E.E.U.U. va a llamar al Sutherland junior para salvar una crisis.
Película ideal para llevar a la churri al cine y aprovechar los sustos para arrimar cebolleta.

PRIME TIME
A priori, ir al cine a ver una peli española no es sinónimo de pasarlo teta, salvo escasas torrentianas excepciones. Pero de vez en cuando salen cositas decentes que merecen ser señaladas. Una de ellas es Prime Time, presentada en el Festival de Sitges de este año recién salida de la sala de montaje. Con películas como esta el cine patrio va encauzando el buen camino del entretenimiento, lejos de la temática de la Guerra Civil o retratos hiperrealistas que invitan a uno a cortarse las venas para no sucumbir a la peor de las depresiones.
¿De qué va?. Nos encontramos en el futuro (cercano) donde la delincuencia - desde el robo al terrorismo - es el pan nuestro de cada día. Al mismo tiempo el morbo por la tragedia no ha disminuido desde nuestros días, a lo que tenemos que sumar que las nuevas tecnologías han hecho crecer la oferta de entretenimiento en la pantalla tonta. Agitemos todos estos ingredientes y tenemos como resultado que una cadena idea un reality show protagonizado por un grupo de personas (secuestradas, ninguna participa de forma voluntaria) que tienen algún delito que esconder. Es entonces cuando el devenir del concurso se vuelve más truculento: cada vez se nomina a dos y estos son juzgados a manos de la audiencia por sus delitos: el castigo es la pena de muerte.De los actores que salen - caras conocidas de las series nacionales - cabe destacar dos: Pablo Puyol (ex-chico UPA) que se desmarca de su rol de buen niño con un papel que cumple realmente bien y lo hace muy creíble; y Patricia Dolera (chica de los patines de Al Salir de Clase) que lleva el peso de la película ella sola, con esos ojos que Dios le ha dado que hacen que hable sin mover la boca.
Al salir de cine, te deja un regustillo raro, al pensar que quizás la tele de hoy en día no esté tan lejos de un formato como el de la película.

ANAMORPH

Segúen el Diccionario de la Real Academia, el término anamorfosis quiere decir pintura o dibujo que ofrece a la vista una imagen deforme y confusa, o regular y acabada, según desde donde se la mire. Pues esta película sólo ofrece una única visión: es mala a rabiar. Y es que cuando a una película se le pone la etiqueta de "la nueva Seven" ya nos podemos temer lo peor.
¿De qué va?. Tenemos al típico poli con pinta de loser que pese a todo ha resuelto un caso mediático, lo que le hace ascender en el cuerpo, aún así su autismo social sigue igual. De repente, sucede una oleada de crímenes que por lo que parece son perpetrados por un imitador y claro nuestro prota se ve involucrado en la investigación. Pobre William Defoe, un gran actor que por lo menos su papel lo hace bien, pero es que el argumento y la forma de plasmarlo no da para nada. Del resto de actores nada que decir, estarán contentos porque se podrán pagar una cenita gracias a un film que se creerán de culto.
Que no, que no, que no vayáis a verla a no ser que tengáis alguna penitencia que cumplir.

CHE, EL ARGENTINO
Peliculilla gafapasta que por su excelente factura merece ser vista. El amigo del Toro se hace un regalito (el productor es él) que le sitúa en la primera línia de salida hacia los Oscars, con ese cine que no deja bien a los USA, pero que a los yankees en un ataque sadomaso tanto les gusta premiar. De todas manera, hay que pillar con pinzas lo que se cuenta y como se cuenta, ya sabéis, ni todos los unos eran unos santos ni todos los otros unos héroes.
¿De qué va?. Pues en esta primera parte - el metraje original es una sola película, pero la duración es tanta que han partido el film en dos - vemos a través de flashbacks el incio desde la gestión de la revolución en Cuba hasta que el Che se encamina a Santiago. A través de los ojos del revolucionario somos testigos de su travesía por Cuba al mismo tiempo que vemos sus actuaciones ante la asamblea de la O.N.U.
Hablar de los actores se reduce a hablar del Benicio del Toro. En cada secuencia su papel es el protagonista, el resto, incluso el rol de Fidel Castro, son meras comparsas que nada aportan al devenir del film. Lo dicho, un auto-regalito, eso sí, siendo honestos, no lo hace nada mal.
¿Merece la pena ir al cine a verla?... bueno, sí, más que nada porque así te puedes ahorrar un posible debate gafapasta después de verla en casa de alguien que entiende que algo de picar es una degustación de queso y vino.

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