
Mi trabajo consistía en hacer de empleado de banca y digo hacer porque en verdad mi categoría laboral ha sido la de teleoperador, todo gracias al magnífico y maravilloso mundo de la subcontrata, que permite que las grandes empresas paguen a otras para que a su vez estas últimas empleen a unos trabajdores que de ser profesionales del ramo bancario a los primeros les hubiese costado mucho más y las otras sólos les pagan una tercera parte de lo que reciben por los servicios. Eso sí, todo legal porque es lo estipulado en el convenio colectivo del sector teleservicios: pues por aquí que todo sea legar (porque lo de moral y ético lo damos por sentando que no), así que espero que mi última nómina me venga toda en orden, íntegra y con todas las vacaciones no disfrutadas y pluses al día, porque de lo contrario vamos a ver si es legal que los materiales con los que he trabajado no sean de la subcontrata sino del banco y si mi turno de 8 horas diarios ha sido legal o no ( según convenio no más de 7 h/ día): mis rotaciones han sido de 56 h/ semana + 22 h/ semana.
De todas maneras no tengo mucha queja de todo lo que he padecido y todo gracias a que debido a mi labor de llamar a los clientes para preguntarles por operativas de tarjeta de riesgo, he vivido situaciones esperpénticas a la par que ilarantes, de las que destaco dos (podría contar muchas más pero el post se está alaaaaargaaaaandoooooo):
- Cliente: ¿yo?, no yo ho he hecho nada, no, no.
-Yo: ¿puede comprovar que tenga la tarjeta en su poder?
-Cliente: sí, sí la tengo.
-Yo: entonces esto quiere decir que su tarjeta ha sido falsificada y habría que...
- Cliente: no, en verdad las operaciones no son fraudulentas, pero mire, es que está noche pasada me he pelado con la mujer y me he ido de casa a dar una vuelta y he acabado en un bar de copas, con unas señoritas. ¿Entiende?
-Yo: ahá.
-Cliente: pero no sé, han debido de ponerme algo en la bebida, una droga o algo así y me han empezado a pasar la tarjeta... pero yo no me acuerdo porque estaba drogado... ¿no le dirán nada a mi mujer, verdad?.
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Muchas llamadas de comprovación que he tenido que hacer son de hombres que se gastan un pastizal en los pubs que tienen en la entrada una luz roja, pero bueno, como yo veo el código del tipo de empresa que es (por mucho que se disimule con nombres como Frutería Loli) y el cliente sabe de lo que hablo, pues haciendo preguntas como que muy vanas todo se entiende. Por cierto, es verdad lo que se dice que algunas empresas se llevan a sus clientes más importantes a pasárselo bien a estos sítios, porque los encargados de hacerlo te lo reconocen todo felices.
- Yo: el motivo de mi llamada es para preguntarle por una serie de operaciones que hemos registrado en su tarjeta de crédito esta pasada madrugada. Hay una de un restaurante por un importe de x€ y otra de un hotel por y€. ¿Són suyas?
-Cliente: sí, son mías.
-Yo: muy bien, sólo queríamos comprobarlo para evitar cualquier tipo de robo o fraud...
-Cliente: perdona un momento. Verás, te quería preguntar si es posible que la prostituta con la que estuve me haya podido copiar la tarjeta. Es que fui un momento al lavabo y deje la tarjeta en la cartera encima de la cama. Claro, ahora tengo miedo, aunque sólo la dejé descuidada unos pocos segundos, claro, la puede haber copiado.
-Yo: si se la ha falsificado desde aquí no se lo podemos asegurar, pero de todas formas vaya controlando la operativa de la tarjeta por si hubiese algo raro.
No me imagino que tipo de extraño artefacto hubiese podido usar la lumi para que en décimas de segundo le hubiera dado tiempo a copiar la tarjeta.

Pero sin lugar a dudas, la llamada que se ha llevado la palma ha sido la siguiente:
-Cliente (acento rumano que tira de espaldas): biueeeenaaaas taaardessss, mi he olvidado del numiro pin de la mia tarjieta, ¿mi lo piuedes dicir?
-Yo (totalmente confiado en la bondad de las personas): ¿me dirá su nombre por favor?
-Cliente (más rumano que Hagi y Popescu juntos): mi lliamo Maniolo Guiarcía Piérez.
- Yo (preguntándome si la situación al rumano le parecia igual de delirante): mire, el número pin sólo se lo pueden dar en oficina.
Hay muchas más, pero como queda muy largo el tema, me da lago de pereza. A ver si dentro de un tiempo me animo y vuelvo a contar alguna batalliata más del abuelo cebolleta.
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