27 de junio de 2008

Podemos (y 8).



Lo he de confesar: padre, he pecado. Ya sé que hasta ahora las dudas no habían hecho mella en mí, que la confianza en la roja no tenía ninguna quiebra que pusiera en peligro su fortaleza, pero la primera parte contra los rusos hizo que planeara por mi mente la sombra de la eliminación. El juego de los nuestros no me gustaba, parecía atascado y para más inri estaba la lesión de Villa.

Sin embargo, la segunda mitad hizo que de nuevo pudiese ver la luz reveladora del tiki-taka, abanderando a los santos el arcaángel Cesc, que no dudó en inflingir a los infieles esos pases, certeros y verticales, tales estocadas con una espada celestial.

En nuestra peregrinación ya sólo queda la estación de los germanos, temibles bárbaros balompédicos curtidos en mil batallas como la que nos espera el domingo. Puede recordar el duelo al episodio de David contra Goliath, los españoles pequeños hombres que se miden contra el gigante alemán, pero todos sabemos que David gracias a la fe consigue la victoria. Así que el domingo hay que tener fe, fe y confianza.

0 Dimes y diretes:

© 28 AÑOS DESPUÉS - Template by Blogger Sablonlari