Por fin por un día recuperamos el espíritu del español recio, aquel que no se dejaba amilanar por las huester nórdicas y que al grito de "que vienen las suecas" se disponía a usar sus dotes donjuanescas para llevarse al huerto a las rubias autóctonas de aquel país. Mejor incluso, por fin nos vengamos del mayor invento sueco de la historia: el Ikea; se comenta que en las plazas mayores de algunas localidades se vieron piras con las instrucciones de los muebles de esa cadena.

Si bien es cierto que no había preparada ninguna concentración, para después del partido,celebrarlo en la cafetería del Ikea más cercano, quizás debería crearse una plataforma en favor de celebrar el pase de cuartos, si nos tocase por ejemplo Francia, en los centros Carrefour... total, no se hacen ya quedadas tan estrafalarias como quedarse en pelotillas para que un tipo haga unas fotos (y encima lo venden como algo cultureta).

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