1 de junio de 2008

Nunca la palabra "sexo" fuen dicha tan en vano.

Aviso para navegantes: aunque aparece la palabra "sexo" en el título, no esperéis un texto subidito de tono con imágenes o vídeos humedos. Hoy toca despotricar contra la película más esperada por las chonis (encubiertas o no) y gayers, no es otra que Sexo en Nueva York, the movie.

¿Que de qué va Sexo en Nueva York?, pues si no lo sabes es porque estos últimos años has debido estar en misión espacial rumbo a Ganímedes, ya que ha sido una de esas series que ha sido seguida por millones de televidentes y algunas personas desde que apareció en pantalla. Pero qué se esconde bajo tan sugerente título (en inglés Sex and the city), pues para empezar, de sexo poco, ya sabéis el fácil reclamo y la gran capacidad de convocatoria que tiene la palabra "sexo". Alto, alto, quietos ahí todos los fans de la serie, que a estas alturas ya estarán chillando "sí que había sexo", parad, tomad aire (es necesario para que el oxigeno llegue al cerebro y todo vaya bien) y plantead si eso era sexo-sexo, vamos, como el que los cuatro pajilleros que vieron el primer capítulo esperaban encontrar. No verdad. Así la serie debería haberse llamado "Relaciones de pareja en Nueva York", pero era demasíado largo y parecería una peli de Woody Allen.

Así que tenemos cuatro señoras, ya algo mayores para hacer el paripé que montan, que se dedican a criticar, comprar ropa y complementos - menuda publicidad para los "Manolos" unos zapatos que se ve que son muy buenos-, comer ensaladas y ligar. Estos son los ejes sobre los que los argumentos giran y giran, en un infinito bucle que demuestra la capacidad de los guionistas para sorprender con las tramas (¿álguien sabe dónde estaba Ana Obregón en esa época?... sospechoso).

Ellas son magníficas, estupendas, el espejo donde toda mujes de baja autoestima y gay locaza (el que se enfade al pensar que el comentario es homófobo que se lo haga mirar) se querrían ver reflejados. Siempre tan guapas... ¡pero por favor, Sarah Jessica Parker no puede hacer el papel de guapa, no lo es!. Tan superiores a los hombres, que juegan con ellos, eso sí, si la relación fracasa es culpa de la parte masculina, unos inmaduros oigh.


Ya sé que el argumento es el de siempre, pero lo repetiré para ver si de una vez por todas se entiende: si los roles protagonistas hubiesen sido para hombres heterosexuales (porque el de los hombres homosexuales ya lo hemos vivido con Queer as folk, una serie pese a que se vende mucho por el alto contenido erótico, el trabajo argumental está mucho más cuidado) las asociaciones feministas (de esas que se aburren y sólo salen de debajo de las piedras para criticar) hubiesen puesto el grito en el cielo.

A todo lo expuesto, nadie se ha dado cuenta que lo que en un principio podía tener la loable intención de ser una buena serie, se fue transformando en una revista de tendencias para mujer, con todo lujo de detalles, desde qué comer a qué vestir. Vamos, que si nos quejábamos porque en el mesa del desayuno de Médico de Familia o Los Serrano se veían más las marcas de la leche o de las galletas que los actores, pues no veas los de Sexo en Nueva York.



Y ahora nos venden la moto de Sexo en Nueva York, the movie. Por lo visto álguien necesita dinero, las actrices o los productores, porque de lo contrario no se explica porque resucitar e este muerto, que a nivel argumental ya no se podía exprimir más. Espero que nadie se espere que el film sea una revolución, porque tiene pinta de ser un episodio pero más largo (un chasco como la peli de Los Simpson). Bueno, la Sara Jessica dice que nos encontraremos que su personaje se ha vuelto más oscura (en el sentido metáforico, que no quire decir que se haya pasado en el solarium) y que ahora saldrá con un tal Anakin que... lo siento, no he podido evitar la broma. En esto los guionistas se han roto el coco, simpre que un personaje necesite ser reinventado se le vuelve más oscuro, pero al final todo será lo mismo de siempre.



Ya sé que la adertencia va a caer en saco roto, pero si de verdad os gusta Sexo en Nueva York, mejor sería comprarse la caja esa de zapatos rosa que sacaron con la serie y la edición especial de the movie y verlas en privado a solas.

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