15 de mayo de 2008

Volví, volví.

¡Hola, hola!, después de unos días de vacaciones ya estoy por aquí de vuelta al mundo virtual. Y como si de una de esas redacciones de colegio después del verano, voy a hacer un informe sobre cómo me ha ido el viaje a Galicia.
Pues sí, el viaje ha sido a Galicia, más concretamente al pueblo de Cañiza, que está entre Vigo y Orense (para aquellos que necesiten más datos geográficos, Pontevedra). Alguno se preguntará qué se me ha perdido por aquellos lares - y si no se lo pregunta nadie, igualmente lo voya decir -, he ido a visitar a un buen amigo que se fue por amor desde Santa Coloma hasta allí (a veces eso de conocer a alguien por internet no tiene porque acabar con un psicópata por medio). Sin más dilación, resumo a toda pastilla lo que han dado de sí estas mini-vacaciones:


-Día 1: llueve, lo cual no deja de ser contradictorio cuando poco más de una hora antes en Barcelona hacía un sol de tres pares de narices. Mi cerebro me dice que no es tan contradictorio, y me hace entender que de Bcn a Vigo hay una distancia de más o menos 1. 000 km. Primera tarde en Vigo, una ciudad digna de estar entre las etapas reinas del Tour, está llena de cuestas que sin embargo, al hacer el camino de vuelta, no se transforman en bajadas, sino en más cuestas.


Visita al Parque de Castro, un bosque en medio de la urbe, con unas magníficas vistas al puerto.




Mi lado más friki florece y no puedo evitar hacer una foto a un barco parecido a un petrolero y me siento un poco más identificado con e prota de Apocalipsis Zombie.

-Día 2: ya no llueve y no lo hará más durante la estancia. Volvemos a Vigo, pero vamos en dirección contraria a la del día anterior, y como no siguen las cuestas. Visita al parque de Quñones León, un lugar bastante bonito (que poco me gusta este adjetivo) ya que en su interior hay un jardín botánico que en la época del año en que hemos ido - incluso un par de semanas antes - merece ser visto. Después, ya cansados de tirar para arriba y más para arriba, pues algo de relax iendo al cine a ver Iron Man (bueh, una muy buena peli para pasar el rato).

-Día 3: paseo a la Galicia (algo) más profunda. Lugares con mucha agua (ya sabéis que a los de Barcelona ver tanta agua junta últimamente nos llama la atención) y con peligro de muerte: en dos ocasiones, dos, me resvalé y punto estuve de caerme cascado abajo.


También nos dio tiempo por la mañana de visitar un pueblo con una igleisa y un monasterio que daba mucho yuyu.


Por la tarde algo de culturilla en unas ruinas celtas.



Ya por la noche (pues sí que cundió al día, sí), Ourense, ciudad que me gustó bastante más que Vigo (espero que nadie se enfade). Por destacar sólo algo, unas fuentes termales en medio de la urbe. con un agua más que caliente, hirviendo.


-Día 4: breve visita al país luso y al pueblo donde se filmó Dagoon, donde todos menos yo degustaron unos berberechos y unos pimientos del Padrón (unos pican y otros no).


Día 5: día de descanso, pensando ya en la vuelta.


Me gustaría ser más explícito con los lugares que visité, pero soy muy malo reteniendo nombres. La verdad es que nos llevaron a lugares dignos de visitar, pero con la calma, sin seguir ningún horario y poder disfrutar al ritmo de uno. Y encima, a pesar de haber comido de todo, barato y en cantidades ingentes...


pues lo siguiente:

Algo más de un kilito menos.

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