Dicho así suena algo exagerado, pero son de aquellos sucesos que si los vives en primera persona te dejan algo tocado durante un tiempo. Así me quedé yo, tocado, porque después del incidente no pasaba de 60 km/h en la Ronda litoral de Barcelona.
Lo ocurrido es algo muy rápido y sencillo de explicar e imaginar: entrada Marina de la Ronda dirección Santa Coloma, entro en el carril de acerelación, pero no me incorporo porque el carril de la derecha tiene tráfico, así que me quedo casi casi al principio en un lugar donde puedo ver los coches que cirulan. De repente un hueco que me permite meterme, piso el acelerador, miro al frente y al final del carril una furgoneta parada, a la que esquivo de milagro con un doble volantazo que deja en ridículo a cualquier maniobra brusca en el Crazy Taxi (sumemos el dato que el carril de la izquierda estaba lleno).
Lo que deja peor cuerpo es que soy consciente que de haber tardado una décima de segundo más en mirar hacia adelante el accidente hubiese sido inevitable, que a parte de haberme hecho daño yo, seguramente hubiese dejado herida a más gente, porque de haber habido un choque - a parte de la gente de la furgoneta - habría embestido a los coches que circulaban por la izquierda. No sé si me hubiese matado yo o a otras personas, pero la duda es algo que deja un "regusto" horrible.

Después de mucho analizar lo sucedido, es obvio que la culpa es mía, por haber presupuesto que la furgoneta que iba delante mío había salido y por acelerar sin mirar qué habia delante mío, pero una parte de mi no deja de preguntarse ¿qué @#~@#€€~hacía la furgonata parada justo al final del carril de aceleración? De todas formas sigo aquí, pese al disgusto que a algunos les produzca este mero hecho.
P.D.: para desdramatizar algo, aún flipo con mi capacidad de reflejos.


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