15 de marzo de 2008

Yo soy un bigfoot porque el mundo me hizo así.


Hay una cosa que siempre me pasa cuando entro a una zapatería que no es a la que voy normalmente: el empleado de la tienda siempre - y no exagero - responde a mi pregutna con otra. ¿Es tan difícil responder a lo qué pregunto?. Yo creo que no, pero en fin, os pongo en antecedentes.

La premisa con la que debemos trabajar es que yo calzo un 16 USA, o según el tallaje europeo un 51 1/2 - 52. Seguro que a más de uno le ha venido a la cabeza la idea de un bigfoot, pero tranquilos, no me ofendo, ya estoy acostumbrado. La verdad es que no tengo muchos problemas para encontrar calzado, basicamente porque desde niño siempre he ido a la misma tienda - mi abuelo y mi padre, por tener también los pies grandes, iban a esta tienda -, pero eso sí, no siempre he podido comprar calzado de última moda, tipo Adidas o Nike.
Pero de vez en cuando, me he decidido a entrar en una tienda que no era la habitual, más que nada porque ya que estaba allí a ver si me podía ahorrar el viaje. Y es entonces cuando se produce el momentazo que me dispongo a treatalizar:

Jordi
(entrando en una zapatería)
Buenas tardes.
Empleado
(acercándose a Jordi, frotando las manos porque vislumbra una venta y cobra a comisión)
Buenas tardes.
Jordi
¿Hasta qué número tienen?
Empleado
¿Qué número calzas?
Jordi
(aturdido porque se esperaba una respuesta numérica en vez de otra pregunta)
Uh... un 51 1/2
Empleado
(asombrado, da un paso para atrás y mira los pies de Jordi)
Estooooo..., no, sólo tenemos hasta el 47.


Llamarme raro, pero ¿tanto cuesta colgar un cartelito que indique de qué talla a qué talla venden?. Es más, si pregunto algo, ¿por qué no me lo responden y ya está?. Por favor, pido comprensión para con los que, como yo, calcen más allá del 47, que no nos hagan sentir más raros de lo que somos.

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