Ya ha llegado la hora de tocar temas serios en este blog. Me refiero a la agría polémica que todos sufrimos cuando se hace una quedada en casa de un amigo y toca pedir pizzas. Antes de seguir con tan peliagudo asunto, quiero dejar claro que se va a tomar como medida científica estándar el tamaño familiar de Telepizza (estándar reconocido mundialmente por la International Board como unidad de medida homologada).
Como paso preliminar (y ya sabéis que los preliminares son muy importantes) se tiene que diferenciar entre dos casos:
1- Reunión de hombres: aquí no hay conflicto posible, el hombre, como ser masculino que es, no entiende de restricciones en estas situaciones. Cuantas más mejor. Es lo normal. ya que las maratonianas sesiones del FIFA, NBA LIVE o Pro es lo que reclaman, una rápida y jugosa ingesta de grasas saturadas que junto al alcohol y las bebidas carbohidratadas son la gasolina que el cuerpo necesita para aguantar horas y horas sin desfallecer.
2- Reunión de hombres y mujeres: he aquí cuando se introduce el elemento que complica la ecuación, las féminas. Las mujeres en el tema de la comida siempre tienden a la baja, a pedir menos de la necesaria. Los motivos pueden ser varios, desde el miedo a perder la línea al comer algo más de lo debido, a negarse gastar unos eurillos más. Es entonces cuando el macho agacha la cabeza y pasa de ser un ente individual a un calzonazos, viendo impotente como la noche va a acabar mal por la falta de alimento.

Pero aquí no acaba el asunto. Una vez "decidido", en el caso 2, el número de pizzas, llega la elección del tipo ingredientes de que va a constar. El hombre, práctico, conoce muy bien qué pizza triunfa por encima del resto: la barbacoa. Es un valor seguro, a todos gusta. Sin embargo, la mujer en sus gustos es mucho más exótica y aquí es donde aparecen aberraciones como las pizzas con piña incorporada. ¿Piña?, sí amigos, por lo menos a mí el concepto de piña recalentada bañana de tomate y queso fundido me hace revolver el estómago. Sin embargo las mentes pensantes de la cadena de comida rápida están en todo y ofrecen la opción de dividir las pizzas en mitades, de manera que así no hace falta desperdiciar una entera por un raro capricho del paladar. Pero no, entrando en una rara contradicción de las mujeres de pedir siempre menos comida, ellas deciden que merece la pena pedir una entera de cada tipo raro que ellas aprecien.

Todos sabemos cómo acaba esta situación: las exóticas acaban con dos o tres porciones menos, mientras que de las barbacoa (the best of the best) no quedan ni las migajas, porque ellas también caen en la tentacíón. Por este motivo he hecho una aproximación matemática, junto a unos cientificos de la FIA, de cuántas pizzas hay que pedir en caso de reunión no del tipo "degustación de quesos con vino":
1 Hombre = 3/4 partes de pizza barbacoa (6 de 8 porciones al dividir la circunferencia).
+ algunas incursiones a la zona de bolsas de patatas.
1 Mujer = 1/4 parte de pizza "exótica" (2 de 8 porciones al dividir la circunferencia).
+ 1/4 parte de pizza barbacoa (2 de 8 porciones al dividir la circunferencia).
Espero este post sea de utilidad pública al gran público y permita que nadie se quede con hambre y por ende con un resquemor interno.

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