27 de febrero de 2008

Buscando título.

Una vez se tiene la firme convicción de publicar un blog, lo siguiente que viene es titularlo. Un pequeño detalle sin importancia, piensa uno, pero que según pasan los minutos se va transformando en una taréa casi titánica. Bueno, no nos pongamos nerviosos, hay que relajarse, dejar la mente en blanco y dejar que las musas hagan su trabajo.

Sin embargo las musas son esquivas a mis plegarias y no me ceden ni una pizca de inspiración divina para encontrar un título para el blog. Entonces un sudor frío me invade. La idea de encontrar uno que defina los contenidos del blog es rápidamente descartada: el blog no va ir sobre ningún tema en particular. Entonces que sea algo que indique lo heterogéneo del proyecto, pero a la mente unicamente me vienen conceptos como "batidora", "macedonia", "mix" o "cajón desastre", todos demasíado manidos y poco oríginales. La idea de usar una expresión personal, después de darle muchas vueltas, tampoco me convence, porque no tendría gracia para alguien que no me conociese.

De repente, una luz se enciende, y no es la de mi habitación (je je, mal chiste), es la de mi mente que ilumina una palabra, como si fuera el cartel de un burdel de carretera: friki. Claro, ¿cómo no se me había ocurrido antes?, para muchos de mis amigos es lo que soy. Mas me acuerdo de algo que hace fundir los plomos: el vocablo friki es uno de los más usados en internet y seguro que todas las buenas combinaciones con esta palabra ya han sido usados.

Y justo sobre la bocina, una musa - seguro que algo despistada - me ofreció un título que no me pareció del todo mal: 28 Años Después. No era tan mala idea, hace mención a mi edad (lo del blog se me ocurrió el día de mi cumpleaños) y a uno de los géneros cinematográficos que más me gustan, el de los zombies. Ahora ya sí que podía gritar a los cuatro vientos: habemus titulum.

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